CAMINOS MILENARIOS POR LOS PUEBLOS ANDINOS

Autor: Constanza Coll

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rgentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú se unieron para postular y transformar los caminos del Qhapaq Ñan en Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, título que consiguieron en el año 2014. Desde entonces, casi 30 mil kilómetros de caminos preincaicos atraviesan y unen a la Sudamérica andina con una historia en común, una conjunción de identidades, tradiciones culturales y riqueza espiritual única en todo el mundo.

En quechua, Qhapaq Ñan significa “camino principal”. Se calcula que fue trazado hace unos dos mil años y que hizo las veces de columna vertebral del poder político y económico del Imperio Inca, ya que conectaba importantes centros productivos, administrativos y ceremoniales de aquel entonces.

Protegido por la Unesco desde 2014, el Qhapaq Ñan une los países andinos de Sudamérica y siete provincias en Argentina. Valles, desiertos, comercio justo y fortalezas en un viaje a través del tiempo.

Durante el Imperio Inca, que se extendió del 1400 hasta la llegada de los españoles a América, esta red de caminos que iba desde el centro de Argentina y Chile hasta el sur de Colombia, era utilizado por los ejércitos y por los pueblos, para transportar y comercializar mercancías y materias primas.

En Argentina, estos caminos ocupan casi 120 kilómetros en siete de sus provincias:  “El Qhapaq Ñan constituye el vínculo de las comunidades con su historia, sus antepasados, su territorio (…) se convierte en una posibilidad para generar iniciativas de desarrollo local, que contribuyan a la conservación del bien, el medio ambiente y a la mejora de las comunidades de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza”, dijo la ministra de Cultura de la Nación, Teresa Parodi, en aquella sesión del Comité de Patrimonio realizada en Doha, Qatar.

Para quienes disfrutan viajar en auto, la ruta del Qhapaq Ñan en nuestro país es muy vistosa. Entra por el extremo norte, por el pueblito de Calahoyo, a cuatro mil metros sobre el nivel del mar, atraviesa valles verdes y desiertos, escala altas cumbres, coincide en algunas partes con la mítica Ruta 40, y recorre importantes sitios arqueológicos hasta su desembocadura en Chile. El Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL) trabajó más de diez años y en forma conjunta con las siete provincias para poner en valor sus segmentos del Qhapaq Ñan.

En Salta por ejemplo, el Complejo Ceremonial Llullaillaco pone en relieve la capacidad de los Incas para dominar las alturas, que consiguieron construir caminos y edificios entre los 4800 y 6670 metros sobre el nivel del mar. Otro sitio destacado es Hualco, que se levanta como una ciudad de piedra en las Sierras de Velasco, en La Rioja.

Enmarcada por sierras y sobre un valle fértil, esta antigua fortaleza es una reserva tanto cultural como natural, donde se puede recorrer unos 150 recintos de viviendas, vestigios de una plaza, lugares sagrados donde se hacían rituales religiosos, corrales, desagües, y en la parte más alta, el lugar donde vivían las familias poderosas y el cacique. Estos, entre los 32 yacimientos arqueológicos que incluye el Qhapaq Ñan, son testigos de la historia previa a la conquista española, nos hablan de quiénes eran y de cómo vivían nuestros pueblos originarios.

Para conocer más detalles de los caminos de Qhapaq Ñan en Argentina podés visitar los sitios: www.inapl.gov.ar y www.cultura.gob.ar

Recomendamos el documental “Qhapaq Ñan. Desandando el camino”. En cuatro capítulos, Gustavo Santaolalla viaja a través de estos senderos antiguos para descubrir el patrimonio cultural y arqueológico en Argentina (www.encuentro.gov.ar).

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