CUEVA DE LAS MANOS – Caminando entre huellas milenarias

Trekking por la estepa y el cañadón del Río Pinturas, rappel cuesta abajo y un museo a cielo abierto con pinturas rupestres que llevan ahí casi diez mil años.

Por Constanza Coll

La UNESCO usa diez criterios para definir si un sitio debe o no ser Patrimonio de la Humanidad. En el caso de la Cueva de las Manos, en 1999 aplicó el tercero: “Ser un testimonio único o excepcional de una tradición cultural o de una civilización existente o ya desaparecida”.

Cuesta dimensionar lo que son, en verdad, diez mil años: Argentina acaba de cumplir su primer bicentenario, Colón descubrió América hace apenas quinientos, y toda la historia después de Cristo lleva poco más de dos mil.

Esto sucedía hace 10.000 años, en lo que actualmente es el noroeste de la provincia de Santa Cruz: los habitantes más antiguos de los que hay registro en la Patagonia pintaban, con pigmentos minerales, escenas de caza, lagartijas, guanacos y choiques, dibujos geométricos y cientos de manos en los paredones del cañadón del Río Pinturas.

En este caso, las pinturas evidencian que existió una cultura cazadora recolectora pre-tehuelche y que habitó la zona entre los años 10.000 a.C. y 700 d.C. Por la antiguedad de estos registros, su excelente estado de conservación y el hermoso escenario natural en donde se encuentran, se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de América del Sur.

Desde la ciudad de Perito Moreno son unos 60 kilómetros por la desolada RN40 hasta la entrada a la Estancia Cueva de las Manos. Ahí empezamos a caminar, primero por la estepa y luego cuesta abajo hacia el cañadón del Río Pinturas. En total, y porque queremos la versión recargada de la excursión, serán unas cuatro horas entre ida y vuelta. En la primera parte del camino, en el sendero llamado “Tierras de Colores”, el guía nos indica algunos de los animales que veríamos más tarde retratados en las paredes de la cueva, y nos señala piedras como la natrojarosita, la terra verde, la hematina y la maghemita, que los antiguos pobladores molían y mezclaban con grasa, yeso o sangre para lograr pigmentos rojos, blancos, negros y ocres.

Si bien hay varios yacimientos arqueológicos a ambos lados del Río Pinturas, en la Cueva de las Manos se concentra la mayor cantidad de pinturas rupestres. A 88 metros sobre el nivel del río, el bastidor de piedra ocupa unos 600 metros cuadrados entre aleros, farallones y la cueva propiamente dicha. Hay dibujos de guanacas premiadas, con crías, y de manadas siendo cazadas por grupos de hombres, también hay choiques y lagartijas, hay figuras abstractas como espirales, curvas y serpentinas. Pero sobre todas las cosas hay manos, cientos de manos derechas, izquierdas, contornos en positivo y en negativo, que según los investigadores podrían tener que ver con rituales de pertenencia a la comunidad.

Estamos un rato largo descubriendo las pinturas, dimensionando el tiempo que llevan en esas piedras y cómo sería la vida de esos hombres y mujeres en este lugar tan ventoso y frío. Pero tenían agua, y eso, en la Patagonia, es todo. El Río Pinturas nace en el monte Zeballos, en la cordillera de los Andes, y tiene una extensión total de 150 kilómetros. Bajamos con la ayuda de sogas hasta la base del cañadón, y caminamos un par de horas más siguiendo el curso del agua entre las paredes inmensas.

El guía nos cuenta de otro sitio, el Alero Charcamata. Dice que para llegar hay que salir bien temprano a la mañana y caminar 35 kilómetros junto al río Pinturas. Al ser de acceso más difícil, Charcamata está más reparado del turismo, más virgen, sin tanta pasarela de madera, sin rejas… y eso que entre sus pinturas también hay ejemplares de 8.700 años de antigüedad. Ahí está: Charcamata es el motivo que estaba buscando para volver. Será hasta la próxima.

Comodoro Rivadavia es el aeropuerto más cercano a la Cueva de las Manos. Desde ahí son cinco horas de micro hasta la ciudad de Perito Moreno, de donde sale la mayoría de las excursiones al sitio y el cañadón.

Abre todos los días del año y sólo permite visitas guiadas, que se ofrecen a cada hora. El costo de la entrada es de $ 120 para extranjeros, $ 80 para argentinos y gratis para menores de 12 años (www.cuevadelasmanos.org).

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