DEFINITIVAMENTE, MONTAÑA – PARQUE NACIONAL NAHUEL HUAPI

Autor: Constanza Coll

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a Ruta 40 es, por lejos, la más mítica del país, la que todos los viajeros soñamos hacer de punta a punta alguna vez en la vida, tal vez en una van, o en bicicleta, parando para armar la carpa o sacar fotos cada vez que el camino se abre en uno de esos paisajes infinitos que atraviesa a lo largo de toda la Argentina.

Pero si tuviésemos que elegir sólo un tramo de esta ruta, hay 200 kilómetros que se ganan el voto de la mayoría, por los valles verdes, bosques centenarios y lagos cristalinos de origen glaciar.

Senderos por bosques de alerces, coihues y arrayanes, navegación a vela sobre espejos de agua de origen glaciar, pesca de truchas, nieves eternas, y un circuito de puentes colgantes y tirolesas entre las copas de los árboles.

Entre San Martín de los Andes y la ciudad de Bariloche, la Ruta 40 hace el famoso Camino de los Siete Lagos, pasando junto a los lagos Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo, y luego desemboca en el inmenso Nahuel Huapi. Otras listas de “Siete Lagos” también incluyen desvíos al Meliquina, Hermoso, Traful y Espejo Chico… En fin, son 200 kilómetros sin desperdicio, que según el ritmo y la pasión patagónica de cada uno, se pueden conocer en una excursión “full day”, en unas vacaciones de un mes completo, o en sucesivos viajes.

Este tramo de la RN40 atraviesa dos parques nacionales, el Lanín, en la provincia de Neuquén, y el Nahuel Huapi, con una extensión que supera las 700 mil hectáreas, coronado por la cordillera de los Andes y con unos 60 lagos y lagunas de origen glaciar esparcidos por toda la zona. El Parque Nacional Nahuel Huapi fue el primero en crearse en la Argentina, en el año 1934, y protege los bosques de alerces, arrayanes, lengas, ñires y coihues, la selva valdiviana, la estepa patagónica y el sotobosque, los espejos de agua y las millones de especies vegetales y animales que habitan en todos estos ecosistemas.

Por la trayectoria que tiene el parque, la cantidad de operadores turísticos y el desarrollo permanente de propuestas nuevas, es imposible ser exhaustivo con las formas de recorrerlo: hay senderos para caminar y para andar en mountain bike entre los árboles, hay navegaciones a vela y paseos en catamarán que llegan a la Isla Victoria, en medio del Nahuel Huapi; hay excursiones en kayak que exploran distintos brazos del lago y arriman a cascadas de agua de deshielo y acantilados rocosos; hay experiencias de snorkeling y buceo; hay pesca de truchas de costa y embarcada; hay escaladas a distintos cerros; cabalgatas por la costa del lago; sobrevuelos en parapente o en planeador; y la lista sigue.

Sea por tierra, por agua o por aire, el Parque Nacional Nahuel Huapi es un destino en sí mismo, con hoteles y campamentos desplegados por todos los flancos para hacer base y salir a recorrer, cada día, una playa, una montaña, un bosque, un fiordo, y así. En este sentido, vale destacar que la ciudad de Bariloche, puerta principal de ingreso a este PN, fue declarada Capital Nacional del Turismo de Aventura hace un par de años, por la combinación de riqueza natural, oferta deportiva y diversidad de actividades al aire libre: desde escaladas, triatlones y esquí en la montaña, hasta circuitos de canopy y arborismo.

Esta última opción es ideal para las familias con chicos, ya que es una actividad que no requiere ningún entrenamiento, apta para personas a partir de los 4 años y que no se suspende por mal tiempo. En el Cerro López, se trata de un recorrido que se extiende unos 1500 metros entre puentes colgantes o tibetanos y tirolesas entre las copas de los árboles. Una propuesta muy divertida y que no compromete de ninguna manera al medio ambiente (www.canopybariloche.com).

Las villas y ciudades alrededor del PN Nahuel Huapi se caracterizan por tener una cocina de excelencia, por los productos de calidad y el nivel de muchos restaurantes y chef. Tal es así que tanto San Martín de los Andes como Villa La Angostura y San Carlos de Bariloche tienen cada uno su festival gastronómico anual, con mercados de productos regionales, clases de cocina, menús diseñados especialmente para la ocasión y comidas solidarias. Más allá de que uno coincida o no con estas fiestas del buen vivir, comer y beber es otra de las patas claves en un viaje por esta parte de la Patagonia.

No hay otro hotel como el Llao Llao. Todo acá fue diseñado para que el huésped sea feliz, así de simple, desde las vistas que ofrecen los ventanales de las habitaciones hasta el fuego encendido en los hogares y las preparaciones súper gourmet de los chef de sus bares y restaurantes. Ubicado sobre una colina, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, Llao Llao ofrece programas especiales de bienestar en su spa, un campo de golf de 18 hoyos con vistas de 360° y una atención digna de reyes (www.llaollao.com).

Por estar ubicada sobre la margen sur del lago Nahuel Huapi, la ciudad de San Carlos de Bariloche es una de las principales puertas de acceso a este parque nacional. También se puede visitar desde San Martín de los Andes por el Camino de los Siete Lagos o por la Ruta Provincial 63. Desde Neuquén, se llega por la RN 237.

Más información: www.nahuelhuapi.gov.ar

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