FAUNA EN LOS CONFINES DEL MUNDO

“Una sola ojeada sobre el paisaje me bastó para conocer que iba a ver allí cosas distintas de las que había visto hasta entonces.”*

A

l mando del capitán FitzRoy, el Beagle visitó Tierra del Fuego en 1832. Recién en 1960, fue creado el Parque Nacional de Tierra del Fuego.

Este territorio preserva especies de bosques subantárticos, prístinos bosques fueguinos, lagos glaciarios, turberas y costas marinas donde conviven zorros colorados (Dusicyon culpaeus), zorros grises (Dusicyon griseus), guanacos (Lama guanicoe), castores (Castor canadensis) y cóndores (Vultur gryphus).

En las costas marinas, pueden avistarse aves tales como el albatros de ceja negra (Thalassarche melanophrys), el ostrero austral (Haematopus leucopodus), el ostrero negro (Haematopus ater), la caranca (Chloephaga hybrida) o el petrel (Pterodoma lessoni), así como también algunas especies de mamíferos marinos.

El mamífero más abundante en todo el Parque es el castor, roedor que fue introducido hace más de medio siglo y constituye un claro ejemplo de cómo la introducción de especies exóticas puede causar impactos ambientales. En 1946, se importaron de Canadá 25 parejas y en el presente su expansión ha incluido el cruce de la cordillera, habiéndose registrado su presencia en el extremo septentrional de Tierra del Fuego, en la bahía de San Sebastián. Prácticamente todos los cursos de agua de la región han sido colonizados por grupos familiares del castor que habitan en madrigueras de ramas que construyen dentro de los embalses, modificando de esta manera el paisaje, por lo que esta especie representa una seria amenaza a la conservación de los bosques subantárticos. Desde Ushuaia se realizan excursiones nocturnas para avistarlos ya que de día, sólo es posible observar los increíbles diques que construyen con troncos y ramas.

El zorro colorado fueguino (Dusicyon culpaeus lycoides) constituye una subespecie endémica del territorio de las islas del Atlántico Sur, carnívoro que es superado en tamaño únicamente por el aguará guazú (Chrysocyon brachyurus), habitante del norte argentino. Otros carnívoros presentes en el parque son el huillín (Lontra provocax) y el chungungo (L. felina). Éste último fue cazado por los mapuches que utilizaban su piel para confeccionar abrigos. De hábitos marinos, esta especie ha sido llamada vulgarmente nutria “marina” mientras que el huillín está frecuentemente asociado a los cursos de agua dulce, por lo que se lo conoce como “lobito de río”. A pesar de ser difícil de observar, el huillín era considerado un animal relativamente común hasta la década del 60 en la región andina. Sin embargo, en la actualidad subsisten en parques nacionales en pequeñas poblaciones y está considerada una especie “En Peligro” por la DFFS de la Nación. El huillín, voz araucana que hace referencia a sus afiladas uñas, se caracteriza por tener hábitos nocturnos y alimentarse de cangrejos, langostinos y peces y en ocasiones algún ratón de campo o ave acuática. Son animales solitarios que se reproducen una vez al año y las hembras pueden tener dos o tres crías que permanecen por dos meses en cuevas, hasta que comienzan sus excursiones al mar.

Otros mamíferos

Entre otros mamíferos que habitan la Isla de los Lobos y los islotes próximos al faro Les Éclaireurs, se pueden destacar a dos especies: el lobo marino de un pelo (Otaria flavescens) y el lobo marino de dos pelos (Arctocephalus australis). En el caso de la primera especie, los machos adultos pueden alcanzar los tres metros de longitud y llegar a pesar más de 350 kg. Además, se caracterizan por presentar una “melena” alrededor del cuello y la cabeza por lo que también han sido llamados vulgarmente leones marinos. La hembra, en cambio, es más pequeña y presenta un pelaje más claro que el de los machos.

La mejor época para avistarlos abarca los meses de diciembre a marzo. El lobo de dos pelos es una especie de menor tamaño (no supera los 160 kg) con un pelaje tupido y liso de alto valor comercial, por el cual fue cazado hasta reducir considerablemente sus números en el pasado. Hoy goza los privilegios de una especie protegida, que puede ser observada a partir de Marzo en los islotes del faro Les Éclaireurs.

Otro mamífero marino susceptible de ser avistado es el delfín austral (Lagenorhynchus australis) que se distingue por presentar una mancha lateral gris y nadar cerca de las costas.

Pingüino de Magallanes

En el canal de Beagle, frente a la estancia Harberton, anida el pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus) entre los meses de septiembre a abril. La colonia alberga alrededor de un millón de nidos y anidando en simpatría existe una pequeña colonia de pingüinos papúa (Pygoscelis papua).

Isla Martillo contiene una de las tres colonias depingüinos de Magallanes de Tierra del Fuego argentina (y la única en Isla Grande) por lo que tiene un alto valor para la conservación de esta especie. Los machos arriban a la colonia a principios de octubre para acondicionar los mismos nidos utilizados durante la temporada anterior y que son excavados en el terreno arenoso y turboso que predomina en la isla. Las hembras comienzan a llegar y forman parejas estables con los machos durante años por lo que se trata de una especie monógama, al igual que la mayoría de las aves marinas.

La puesta, por lo general de dos huevos, se produce de forma sincronizada en la colonia entre fines de octubre y principios de noviembre. Ambos miembros de la pareja comparten el cuidado parental de los pichones hasta que están listos para realizar su primera incursión en el mar. Asimismo, en las islas e islotes cercanos a Ushuaia habitan colonias de gaviota cocinera (Larus dominicanus), de gaviota gris (Larus scoresbii), de escúas (Stercorarius chilensis), de cormorán imperial (Phalacrocorax atriceps) y de cormorán cuello negro (Phalacrocorax magellanicus).

Aves

Entre las aves más llamativas y de mayor presencia ante los turistas que visitan el Parque, el cauquén común (Chloephaga picta), el cauquén real (C. poliocephala), la caranca y el mucho menos abundante cauquén colorado (C. rubidiceps) viven en espacios abiertos del bosque o en áreas cercanas a las playas. Otra especie característica del parque es el carpintero patagónico o gigante (Campephilus magellanicus) que se refugia en el dosel del bosque y anuncia su presencia mediante un característico y rítmico golpeteo de su pico contra los troncos de los árboles. Además, dos especies de paseriformes alcanzan el límite de su amplia distribución en Tierra del Fuego: el chingolo (Zonotrichia capensis) y el zorzal patagónico (Turdus falcklandii). Completan la avifauna el macá común (Podiceps rolland), la garza bruja (Nycticorax nycticorax), el carancho (Pollyborus plancus), el águila mora (Geranoaetus melanoleucus) y el pato crestón (Lophonetta specularioides).

En las partes más altas del Parque, es posible observar el vuelo de los cóndores. Diestro aeronauta, utiliza las corrientes de aire ascendentes para ganar altura y es capaz de planear en círculos por horas hasta que detecta alguna presa. Luego, desciende a tierra en una espiral cada vez más estrecha. Con ayuda de su poderoso pico se alimenta de animalesmuertos, aunque siempre empezando por las partes más blandas.

El pueblo araucano lo ha considerado desde siempre insignia de poder. Los mapuches bebían la sangre de este animal en búsqueda de longevidad. De manera semejante a cómo la “teoría de las signaturas” ha condicionado el uso de las plantas por parte del hombre (donde el uso medicinal de las plantas es sugerido por la forma de éstas), el cóndor ha sido usado en prescripciones indígenas. Así, el pueblo mapuche superaba angustias y dolores cardíacos consumiendo dosis de corazón de cóndor seco y molido, creían que el hígado y los pulmones funcionaban contra la debilidad y utilizaban los ojos asados para enfermedades de la vista. Más allá de las creencias populares, el cóndor es un ave majestuosa que bien vale la pena preservar y en Argentina hay programas destinados a la conservación de esta especie.

Anfibios

Curiosamente, anfibios y reptiles no están representados en el parque nacional. Debido al clima, tampoco existe una gran abundancia de insectos. Durante el siglo XX, fueron introducidas varias especies de mamíferos del hemisferio norte que al igual que el castor, han prosperado en el hábitat del parque y se han asilvestrado, como la rata almizclera, el conejo y el visón. También se introdujeron truchas exóticas que predaron sobre los peces nativos dulceacuícolas de la región como el puyén (Galaxias variegatus).

Los primeros exploradores, viajeros y cronistas arribados a nuestra tierra se asombraron ante la prodigiosa abundancia de la fauna nativa. Debido a su ubicación geográfica, las costas australes siempre estuvieron muy expuestas frente al accionar depredador del hombre y fue justamente en el litoral patagónico donde acontecieron las primeras cacerías indiscriminadas contra la fauna silvestre.

En la actualidad el Parque Nacional de Tierra del Fuego representa una oportunidad para la preservación de las especies que allí habitan y sigue asombrando a los visitantes como si el tiempo nunca hubiese pasado.

Autores: Lucrecia Cella Pizarro y Martín Zamero

*Charles Darwin, viaje de un naturista alrededor del mundo

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: