LA FLOR DE LA PASIÓN

V

ive en la provincia argentina de Corrientes la flor de la pasión. Se llama Mburucuyá, o Pasionaria azul, y es un llamativo ornamento del litoral. Especie religiosa y a la vez profana, selecta pero también popular. Desde hace siglos sus hipnóticos colores conquistan corazones, aúnan voluntades y a merced aletargan o despiertan los sentidos en tierras mesopotámicas.

Según la leyenda un misionero jesuita allá por el siglo XVII la utilizó para evangelizar al pueblo originario guaraní. Vinculó a la pasión de Jesucristo con los diferentes componentes de la flor y así logro dar con una herramienta eficaz para transmitir su mensaje. La última cena, el tormentoso camino hacia el Gólgota, los clavos y estigmas, incluso la santa corona, fueron presentados en clave botánica a la hora de misionar. Un recurso que con seguridad contribuyó a generar fervor religioso en los cientos de miles de guaraníes que hasta entrado el siglo XIX formaron parte de las misiones jesuíticas españolas.

Numerosos son los insectos que no logran resistir
el encanto de la especie: aberrojos, abejas
y avispas entre otros.

Pasión subtropical

Pero Pasionaria azul también ha sabido despertar otros sentimientos más mundanos. Es una liana o enredadera que puede ascender hasta los 15-20 metros de altura gracias al empleo de los árboles como soporte.

Aunque a falta de ellos también sabe amarrarse fuertemente a cercos, tapiales o vías férreas gracias a elementos de fijación denominados zarcillos. Suele ser de crecimiento rápido y prefiere los suelos ricos y drenados inmersos generalmente en un clima húmedo subtropical. En la Mesopotamia Argentina mantiene vivo el fuego de la pasión durante una década.

Las flores son las estructuras más llamativas de la especie. Vistosas, coloridas, con pétalos blancos y salpicadas con tonos azules o lilas aportados por otras estructuras tales como los filamentos o estambres. Miden alrededor de 5 a 10 centímetros de ancho. Mburucuyá florece durante todo el año, aunque entre septiembre y mayo adquiere mayor esplendor.

Numerosos son los insectos que no logran resistir el encanto de la especie: aberrojos, abejas y avispas entre otros. También ocurre lo mismo con algunas aves como los colibríes. Todos son atraídos por el color y el aroma de la flor, así como también por la abundancia de néctar y polen. Dado que el grano de polen es pesado y pegajoso no suele tener gran efectividad el viento a la hora de su diseminación. Los mencionados entonces contribuyen de sobremanera a la polinización de la especie.

El fruto es oval, naranjoamarillento, de aproximadamente cuatro centímetros de diámetro. Tiene el aspecto de otro fruto quizás un poco más conocido llamado granada, aunque suele ser más pequeño y por ello es bautizado por algunos como granadilla. Contiene en su interior color granadina numerosas semillas que son dispersadas por algunos animales. Especialmente diferentes aves tales como benteveos, calandrias y urracas por nombrar algunas.

Atraen hormigas que concurren en busca del azúcar -fundamentalmente en forma de sacarosa- presente en él.

De mariposas y hormigas

Pasionaria azul tiene raíces superficiales y un tallo recubierto por hojas perennes, grandes, de color verde oscuro y bordes lanceolados.

Las hojas están unidas a este último por medio de estructuras llamadas pecíolos. Tanto en el pecíolo, como en los márgenes de las hojas, existen protuberancias características conocidas como nectarios extraflorales.

Son verdaderas glándulas que secretan néctar y a diferencia de aquellos nectarios ubicados específicamente en la flor no cumplen ningún rol en la polinización. Atraen hormigas que concurren en busca del azúcar -fundamentalmente en forma de sacarosa- presente en él. De paso generan beneficios directos para Mburucuyá. Le confieren defensa frente otros organismos herbívoros, quienes al divisar la presencia de hormigas ven así desalentada su llegada al vegetal. Son plagas frecuentes para la especie algunas orugas, cochinillas y pulgones.

Pero los nectarios extraflorales también sirven para disuadir. Especialmente a Agraullis vanillae maculosa, o mariposa de los espejitos. Las hembras del citado insecto -portador de coloridas alas naranjas- depositan sus huevos sobre las hojas de Pasionaria azul. De ellos eclosionan luego larvas hambrientas que se alimentan exclusivamente de las verdes hojas. Los científicos han logrado determinar que los nectarios extraflorales son el resultado de fenómenos evolutivos.

Si se compara la forma de dichos componentes con la de los huevos dejados por las mariposas se observa que son similares. Los nectarios se parecen o mimetizan a los huevos y generan de ese modo otro mecanismo de defensa. Confunden a las mariposas, quienes habitualmente tienen por costumbre no depositar sus huevos en hojas ya ocupadas por otros. Mburucuyá de este modo pone límites a tanta biológica pasión.

Por el Litoral aún cuentan como el jesuita tuvo que ingeniárselas para incluir a los apóstoles en la flor de Pasionaria azul. Optó por utilizar los cinco pétalos, y su cobertura o cinco sépalos, para representar a diez de ellos. Judas el traidor, además de Pedro el negador, fueron dejados de lado por razones para él más que suficientes.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: