LOS BOSQUES NATIVOS TIENEN QUIÉN LOS DEFIENDA

Autor: Patricio Eleisegui

E

n lo que debe observarse como una auténtica novedad para esta parte del mundo, Banco de Bosques representa el primer intento hecho acción por preservar la  riqueza vegetal sobre todo en aquellas zonas que hoy aparecen en el mapa de los grandes intereses económicos.

La iniciativa, que encabezan apenas 5 personas aunque secundadas por un equipo de voluntarios que bordea el medio centenar, se recuesta sobre un dato alarmante: desde hace más de 10 años, la Argentina pierde una hectárea de árboles y pastizal prácticamente cada dos minutos.

Banco de Bosques representa el primer intento hecho acción por preservar la  riqueza vegetal sobre todo en aquellas zonas que hoy aparecen en el mapa de los grandes intereses económicos.

El tenor de esta estadística -divulgada a fines de 2014 por la entonces Secretaría de Medio Ambiente- es tal que, al finalizar la lectura de este artículo, lo más seguro es que habrán desaparecido al menos dos hectáreas de precioso y nativo verde.

Producto de esta depredación es que, entre los años 2007 y 2008, un grupo de ambientalistas liderado por Emiliano Ezcurra -dueño de más de dos décadas de experiencia en Greenpeace– decide poner en marcha una fundación orientada específicamente a la adquisición de superficies ocupadas por bosques para su conservación.

Mal no le ha ido: desde entonces Banco de Bosques ha logrado salvar 42 hectáreas pertenecientes a la estancia Caa Porá, en la provincia de Misiones, protagonizó el desarrollo del Parque Nacional El Impenetrable donde antes funcionaba el establecimiento La Fidelidad (250.000 hectáreas), en la provincia del Chaco, y ahora trabaja en la conservación del proyecto Curvas del Urugua-í, también en suelo misionero. Esta última experiencia comprende alrededor de 104 hectáreas.

Darío Rodríguez es Coordinador de Campañas de la fundación y, contactado por Argentina Salvaje, expuso los detalles de una propuesta conservacionista que, a su criterio, también desnuda la ausencia de controles legales tendientes a sostener la diversidad de los ecosistemas.

Banco de Bosques busca proteger esas superficies privadas ricas en vegetación que, generalmente por la explotación económica intensiva, terminan transformándose en suelos desérticos y sin posibilidades de recuperación. Lamentablemente, se trata de espacios que incluso son rematados a cifras irrisorias”, destacó.

La metodología a la que la apela la organización para salvaguardar la vegetación es simple: mediante el aporte de filántropos e interesados por el ambiente en general, Banco de Bosques procede a comprar las áreas que considera en peligro para, luego, mantenerlas sin cambios bajo la esfera de la fundación.

El inicio

“En 2007, Ezcurra se dio cuenta que, sobre todo en los clasificados de los principales diarios, se publicaban ofertas de campos con bosques adentro. El precio del metro cuadrado cubierto era realmente una locura: en algunos casos, en lugares como Chaco, se lo ofrecía a un valor de 15 centavos de peso. Incluso en Misiones, ya en estos años, hemos detectado lugares donde el metro cuadrado de bosque cotiza a 5,3 pesos”, precisó Rodríguez.

Lo barato de las ofertas que en su momento encontró Ezcurra coincide con la forma en que se viene depredando en la Argentina. Así, sólo desde la sanción de la Ley de Protección de Bosques Nativos en 2007 hasta principios de 2014, la Secretaría de Medio Ambiente durante el gobierno de Cristina Fernández reconoció la pérdida de más de 1,8 millones de hectáreas forestadas.

Con una particularidad: de ese total, el desmonte fue mayor en las áreas protegidas por el marco jurídico (alrededor de 553.000 hectáreas arrasadas) que en aquellas donde sí se extendió la habilitación para la erradicación de árboles y pastizales (503.000 hectáreas).

“Esta actividad de desmonte se concentra mayormente en Salta, Chaco, Formosa y Misiones. Hay lugares que han sido directamente devastados, como ocurre con Entre Ríos. En Misiones se dan fenómenos como la plantación de pino y eucalipto para su posterior comercialización. Se trata de especies exóticas que arrasan con el bosque nativo. Esas plantaciones acaban con el agua, secan los suelos y hacen que los animales se retiren”, explicó Rodríguez.

De ahí la decisión, prácticamente desde su inicio de operaciones, de Banco de Bosques de concentrar su accionar en el extremo noreste de la Argentina. En paralelo con la siembra de pino y eucalipto, en la organización reconocen que otro factor que acelera la deforestación es el monocultivo de soja transgénica.

“La soja es lo que más ha avanzado. También en algunos sitios está la presión que ejerce la ganadería. En el caso de los pinos y eucaliptos es fácil observar la manipulación que se ha hecho incluso de esas especies. No es que los árboles que se siembran son los que conocemos. Por el contrario, son ejemplares manipulados que carecen de  ramas en el tronco. Es como si estuviésemos frente una plantación de postes de luz”, graficó el entrevistado.

Proyectos y financiamiento

Consultado respecto de los proyectos ya concretados por Banco de Bosques, Rodríguez expuso el caso de Caa Porá, en el departamento misionero de Colonia General Manuel Belgrano. En ese caso, la fundación coordina la recuperación de la selva con énfasis en la preservación de ejemplares de Palo Rosa.

El área es clave para la supervivencia de especies como el yaguareté, siendo uno de los puntos donde más se abatieron ejemplares del felino en los últimos años.

Ya en lo que hace al Parque Nacional El Impenetrable, ubicado en la provincia del Chaco, Rodríguez precisó que la organización “trabajó en coordinación con los gobiernos provincial y nacional para que esa superficie, antes perteneciente a la estancia La Fidelidad, termine consolidándose como una reserva privada”.

“Existe mucha gente que se ocupa de mantener los bosques que poseen dentro de sus propiedades. Luego hay otros individuos que intentan sostener la vegetación pero no cuentan con recursos para evitar la venta de la tierra y su posterior deforestación. Bueno, ahí es donde entra en acción Banco de Bosques buscando adquirir la propiedad o, en todo caso, brindando asesoramiento para que esa superficie no se pierda”, argumentó el Coordinador de Campañas.

En la actualidad, la fundación encabeza una campaña para proteger Curvas del Urugua-í, en la provincia de Misiones. Para este último caso, Banco de Bosques viene llevando a cabo diferentes campañas basadas en el reciclado y venta de envases plásticos con el fin de asegurarse fondos para ampliar las 104 hectáreas ya adquiridas.

Respecto de este último aspecto, el inherente al financiamiento, Rodríguez fue claro. “Lo que siempre se requiere es financiamiento. Y para ello apostamos a captar la atención de los particulares o también a través del patrocinio o campañas desarrolladas por privados. Por ejemplo, a través de distintas iniciativas promovidas por la marca de agua mineral Villavicencio logramos juntar 2,5 millones de pesos. Todo a través de la comercialización de botellas cuyo monto originado se destinó a nuestras campañas”, detalló.

Precisamente Villavicencio, a través de la iniciativa “Dejá tu huella, una Reserva por más Reservas”, también hizo aportes clave para la creación del Parque Nacional El Impenetrable. Otra compañía con participación financiera en las actividades de Banco de Bosques es la aseguradora Allianz. Por último, Rodríguez destacó la participación de filántropos de la talla del fallecido Douglas Tompkins.

Hacia adelante, Rodríguez señaló que la fundación tiene en carpeta la adquisición de al menos otros 10 bosques concentrados principalmente en Misiones, Chaco y Salta.

“Trabajamos con biólogos para establecer prioridades. El inconveniente radica en cómo se viene haciendo la interpretación de la Ley de Bosques. El marco es confuso en algunos aspectos, permitiendo actividades como el ingreso de ganado en zonas donde las especies también son claramente afectadas por esta actividad. También algunas provincias hicieron una interpretación antojadiza del marco, habilitando zonas para deforestación que deberían ser cuidadas. Todo eso hace complejo nuestro trabajo”, aseguró.

El entrevistado concluyó que, por el momento, la tranquilidad radica en que los bosques de la Patagonia parecen todavía no ser presa de la explotación económica a través de la agricultura intensiva. Pero sí existen potenciales peligros, como ser la decisión política de avanzar con represas hidroeléctricas en el extremo sur del país.

Por supuesto, en lugar de amedrentar a la fundación, lo cierto es que en Banco de Bosques prevalece la certeza de que el trabajo de conservación apenas comienza más allá de los objetivos ya cumplidos. “Salvamos bosques en peligro: ese es nuestro trabajo. Y es lo que continuaremos haciendo incluso por el bien de aquellos que todavía no valoran lo que hacemos”, concluyó Rodríguez. Todo invita a pensar que, por fortuna y desde hace ya unos años, los árboles y su entorno verde al fin tienen quien los defienda.

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