PASTO QUE TE QUIERO VERDE

Autor: Constanza Coll

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stacionamos la camioneta al final de una huella poco pisada, tal vez porque acá el pasto crece rápido, o porque es temporada baja y somos pocos los que nos animamos a la caminata con este frío.

Fueron unos 25 kilómetros por asfalto desde Sierra de la Ventana hasta el puesto de guardaparques, donde levantamos a Cristian Peterson y a su perrita Uva, dos de los guardianes fervientes del Parque Parque Provincial Ernesto Tornquist. Ubicado en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, esta reserva ocupa seis mil hectáreas en medio de siete cordones serranos con los puntos más altos de toda la provincia, como el Tres Picos, que supera los 1.200 metros.

Caminata por los pastizales de nuestra Pampa, una ronda de mates en una cueva con pinturas rupestres y la mejor vista de los picos más altos de la provincia.

Es el sistema de Ventania, nombrado así por la famosa “ventana” que deja ver el cielo azul a través de la roca. Pasamos por el mirador de la ventana, sacamos la foto de rigor y seguimos viaje, ahora a campo traviesa, hasta donde dejamos la camioneta. Desde acá sólo se puede avanzar a pie. Uva lidera el grupo.

Cristian lleva binoculares, una cantimplora con agua fresca, la radio prendido al cinturón, botas de suela gruesa, chaqueta y pantalones camuflados. Dice que uno de los peores enemigos del parque son los cazadores furtivos, que ya descubrió a unos cuantos en las patrullas nocturnas que hace junto a su querida pastora inglesa. “Los cazadores son un problema, pero la verdadera amenaza son las especies introducidas, como el jabalí y los caballos cimarrones, que arrasan con los pastizales.

Acá hay por lo menos 600 caballos salvajes, una verdadera invasión biológica”, explica Cristian mientras repasa el horizonte con sus binoculares. Caminamos por un sendero angosto que se mete entre las sierras. El paisaje es hermoso, el valle verde, las lagunas, los cerros a lo lejos… pero si hay algo a lo que hay que prestarle especial atención, eso es el pasto, tan simple y clave como el pasto: “Esta reserva fue creada especialmente para proteger el pastizal serrano pampeano, y con él, toda la fauna nativa de esta zona. Acá hay zorros, pumas, ñandúes, venados, carpinteros, loicas, picos de plata… la lista es infinita”.

Apenas cinco kilómetros nos separan de la línea de llegada de este trekking, la Cueva de Corpus Christi. Según estudios antropológicos, hace más de diez mil años en esta zona vivieron grupos de cazadores recolectores. Cristian nos advierte, sin embargo, que las pinturas rupestres que vamos a ver en la cueva son mucho más recientes, de hace 1.500 años aproximadamente.

En un sendero paralelo al nuestro, una familia de guanacos saluda al sol que empieza a calentar promediando el mediodía, y un poco más allá, corre una tropilla de caballos cimarrones. El camino es llano hasta los últimos cien metros, que exigen una trepada entre piedras resbaladizas, con manos y todo. Pero el esfuerzo vale mucho la pena, no sólo por las pinturas -abstractas y en tonos rojizos, con líneas en zigzag, peines y triángulos- sino por la vista que se tiene desde allá arriba. Uno de los integrantes del grupo saca un equipo de mate de la mochila y ofrece una ronda de calentitos antes de pegar la vuelta. Cristian insiste por tercera vez en el día: “Aprovechamos para respirar”.

Sierra de la Ventana queda a 570 kilómetros de Capital Federal. En auto son unas 5 horas por autopista hasta Ezeiza y luego las rutas provinciales 205 hasta el peaje Saladillo, 51 hasta Olavarría y Ruta 76 hasta el destino. Otra opción es el tren que sale de Constitución a Bahía Blanca dos noches por semana, pero el viaje dura unas 12 horas.

Con entrada sobre la RP 76, esta reserva de seis mil hectáreas protege al pastizal serrano pampeano y especies autóctonas como el guanaco, la iguana de cobre, el sapito de las sierras y el águila mora. Hay senderos autoguiados para hacer dentro del parque: Claro Oscuro, de 30 minutos y mínimo esfuerzo físico; Garganta Olvidada, de una hora y esfuerzo físico moderado; y Cerro Bahía Blanca, de dos horas y media y nivel de esfuerzo físico moderado-alto (más información en www.tornquist.gob.ar).

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