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S

u nombre deriva de la lengua quechua y debe interpretarse como “Centinela de piedra”.

Por supuesto, hace referencia a la altura más elevada de toda América y guarda relación con una antigua leyenda de la región que da cuenta de gigantes que, en tiempos inmemoriales, osaron desafiar al cuidador de los 6.962 metros que ostenta el Aconcagua para lograr hacerse con el agua que volvió verde al valle más cercano.

Declarado área natural protegida en 1983, el parque provincial Aconcagua se extiende a lo largo de 71.000 hectáreas enclavadas en el área cordillerana de la provincia de Mendoza. Su principal atractivo: el cerro homónimo, al que puede accederse sobre todo a través de dos pasos: la Quebrada De las Vacas y su par De los Horcones.

Con temperaturas que, en sus áreas más bajas -alrededor de 2.800 metros- oscilan entre los 2 grados bajo cero y los 30 en verano, y los 15 bajo cero a los 10 en invierno, este espacio natural cuenta con ríos caudalosos como los Horcones Superior e Inferior, o el arroyo Vacas que atraviesa la quebrada del mismo nombre.

La zona en la que se yergue es de amplio valor tanto natural como histórico. Así, el área fue utilizada por los ejércitos del imperio Inca en tiempos de expansión hacia la parte central de la Cordillera de los Andes, y en su territorio proliferaron grupos sociales emigrados de Chile, Bolivia, Perú e, incluso, Ecuador. También muy cerca de la zona tuvo lugar la epopeya del cruce hacia suelo transandino por parte del general José de San Martín.

El parque encierra una de las principales reservas de agua dulce de las que se nutre Mendoza, y presenta una vegetación en la que predominan hierbas perennes como la cola de quirquincho y la escarapela, además de arbustos de pastos duros y juncos.

En cuanto a los animales que pueden encontrarse en el parque Aconcagua, las especies presentan adaptaciones que les permiten sobrevivir a un clima riguroso. Por ejemplo, los mamíferos ostentan un pelaje suave y denso para mitigar el frío, mientras que otras variedades apelan directamente a la hibernación para superar los períodos de temperaturas bajas.

Zorros, pumas y guanacos aparecen como los animales de mayor porte, mientras que lagartos, iguanas, sapos y lagartijas están entre los que más se protegen del clima. En la zona es muy común avistar cóndores, halcones, y pájaros de menor tamaño como el chingolo o el picaflor andino. 

Atracción para montañistas de todo el mundo, el parque Aconcagua cuenta con un amplio sistema de campamentos y rutas que también permiten visitar glaciares. La visita al cerro se recomienda para los meses de enero y febrero.

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