MAMÍFEROS TERRESTRES
A

uténtico dolor de cabeza para los pobladores del extremo más austral de la Argentina, el castor canadiense es un roedor semi acuático que no supera los 30 centímetros de alto y los 75 de largo. En la actualidad es considerado una auténtica plaga en la provincia de Tierra del Fuego.

Introducido en ese punto del país en 1946 en un aparato de la Fuerza Aérea fletado especialmente para dicho traslado, el castor arribó como un intento por generar en la Patagonia una industria peletera que nunca pudo florecer.

Ocurre que, aunque su cuerpo se caracteriza por estar cubierto de un pelaje largo, los ejemplares traídos a la Argentina desarrollaron un cuero de menor espesura y, por tanto, su calidad resultó rechazada por el mercado internacional.

De tonalidades en marrón profuso, el mamífero rápidamente multiplicó su primera población de 25 ejemplares dado que, más allá del intento comercial, nunca se tuvo en cuenta que la especie carecía en el medio local de los depredadores que controlan su número en América del Norte.

A salvo de osos y lobos, los castores se dispersaron en pocos años para comenzar a desarrollar diques con ramas que inundaron zonas bajas afectando a buena parte de los bosques de Tierra del Fuego. Un espécimen adulto de la especie es capaz de cortar un árbol de hasta 30 centímetros de grosor en apenas 15 minutos merced a una dura dentadura conformada por cuatro incisivos afilados.

Dado que estos dientes nunca dejan de crecer, el mamífero se mantiene todo el tiempo utilizándolos en los vegetales de su entorno.

De régimen herbívoro, los castores construyen madrigueras en los cursos de agua. Y a través de su ingeniería de troncos y barro conforman auténticos reservorios de alimentos de los que se nutren en las épocas más frías del año.

Eximios nadadores, transportan madera y piedras para sus construcciones, al tiempo que también generan fuentes de agua siempre líquida a fuerza de ramas en permanente movimiento. 

Emblema de Canadá, el castor puede vivir hasta 20 años y las hembras de la especie paren una sola vez cada 12 meses en camadas que promedian las cuatro crías. Es un animal territorial: posee un par de glándulas con las que genera una sustancia similar al almizcle, y que utiliza para delimitar su área de movimientos.

El castor también es considerado una plaga del otro lado de la Cordillera de los Andes, y en Chile se da por descontado que la especie ingresó a ese país vía migraciones llevadas a cabo por el Estrecho de Magallanes. En la actualidad se estima que la población del roedor supera los 70.000 ejemplares contando ambos países.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: