ESPECIES EN EXTINCIÓN, MAMÍFEROS TERRESTRES
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onsiderado el mayor de los cérvidos sudamericanos, el ciervo de los pantanos (nombre científico: blastocerus dichotomus) ostenta una altura a nivel cruz de hasta 1,2 metros mientras que su longitud de cabeza a cola puede superar los 2 metros.

De pelaje pardo rojizo en cuerpo y cabeza, y patas en azabache, esta especie hoy apenas dice presente en áreas marginales de provincias como Buenos Aires, Chaco, Formosa, Corrientes o Entre Ríos, siendo que hace menos de un siglo atrás podía ubicárselo hasta en la frontera de Brasil con Venezuela. Fuera de Argentina se lo considera extinto en Uruguay y en riesgo tanto en nuestro país como en Perú, Bolivia, Paraguay y el ya mencionado Brasil.

Sujeto a hábitos predominantemente nocturnos, el ciervo de los pantanos posee una cornamenta que puede alcanzar los 60 centímetros y debe su nombre a la predilección por los esteros y pajonales inundados en donde ubica las hierbas y plantas acuáticas de las que se alimenta. En estado adulto puede llegar a pesar hasta 130 kilogramos.

Este mamífero suele andar en pareja y dados sus movimientos en zonas anegadas es un hábil nadador.  A diferencia del resto de los cérvidos, los machos de esta variedad no combaten contra sus congéneres por la hembra y la reproducción -tras nueve meses de gestación- da origen a una única cría que se mantiene alrededor de un año junto a su madre.

Las hembras ingresan en la etapa de fertilidad a partir de los dos años. En la Argentina, los alumbramientos suelen concentrarse principalmente en el lapso que va del mes de marzo a octubre.

El ciervo de los pantanos es, como se dijo, una especie amenazada. Expertos en la materia aseguran que buena parte de este estado de situación responde a la mansedumbre que exhibe la especie incluso frente al mismo hombre. El mamífero suele huir a último momento, lo cual lo vuelve una presa de caza relativamente sencilla para, principalmente, pumas y yacarés. 

Claro que su gran enemigo -y responsable directo de su probable extinción- no es otro que el hombre, quien más allá de las prohibiciones legales sigue diezmando la población del ciervo sobre todo mediante la caza furtiva. Si bien la carne de este mamífero integra la dieta de pueblos originarios desde tiempos prehispánicos, lo real es que las poblaciones de ciervos de los pantanos comenzaron a declinar peligrosamente en los últimos 50 años.

Destrucción de humedales y bañados por la expansión del negocio inmobiliario, enfermedades derivadas del contacto con el ganado, sumado a la expansión de actividades exóticas como la captura con perros, son otros de los factores que hoy atentan contra la supervivencia de este animal.

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