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Region - Cuyo

C

uyo es rumor de acequias y el rasguido de una guitarra en una tonada compartida entre compadres y comadres.

Es la tierra del Sol, pero también un buen lugar para admirar a la Luna. 

Una nube de areniscas cautivas del viento zonda y el agua bendita de las nieves eternas. Es tinto malbec y verde oliva, oro y plata, esperanza y vendimia.

Incluye al microclima de la provincia de San Luis, los oasis de San Juan y el majestuoso Cerro Aconcagua en Mendoza. Es también cordillera sanjuanina y sierras y valles puntanos. Posee cientos de volcanes mendocinos en La Payunia y un río llamado Desaguadero que vale por cientos.

Es un silencioso lamento Huarpe y un resonante alarido sanmartiniano. La tierra de la Difunta Correa y la del gaucho Juan Cubillos, bandolero y otro santo popular para muchos. Es Ischigualasto y la devoción de todo paleontólogo. Lamentablemente además configura una región sísmica que preocupa mucho a los geólogos.

En Cuyo se mixturan grandes núcleos urbanos con imponentes paisajes argentinos. En la provincia de San Luis la aridez de la región es tierra fértil para los algarrobos y quebrachos blancos del Parque Nacional Sierra de las Quijadas. En San Juan, más precisamente en Parque Nacional San Guillermo, en cambio el verde vegetal se toma revancha del ocre desierto siempre resucitando en una vega.

La fauna cuyana es diversa. Desde vicuñas, guanacos y ñandúes, hasta pumas, zorros y un armadillo en peligro de extinción conocido como pichiciego menor. En el Parque Nacional El Leoncito las aves disfrutan de un cielo sanjuanino limpio y diáfano, habitualmente caracterizado por la presencia de trescientas noches despejadas por año.

La región Cuyana es un cóndor heroico que sobrevuela los Andes, una margarita rebelde a 4000 metros de altura, un astrónomo decidido a descifrar el Cosmos en El Leoncito. Porque no un álamo inmolándose ante el viento cordillerano por un viñedo, o algunos exuberantes racimos de uva en verdes parrales o espaldares. Es memoria Huarpe, grito libertario, los alegres compases de una cueca. Cuyo es todo eso, y mucho más.

Autor: Fernando Fuentes

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