AVES
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on predilección por la ingeniería, dado que construye las madrigueras donde habita e incuba sus pichones, la lechuza de las vizcacheras (nombre científico: Athene cunicularia) es una variedad de búho presente en toda la Argentina a excepción de las zonas más frías de la Patagonia.

De plumaje entre gris y marrón, matizado con manchas blancas, esta ave rara vez supera los 30 centímetros de altura y se caracteriza por contar con una visión de largo alcance que, sin importar que sea de día o noche, le asegura la caza además de brindarle seguridad ante potenciales depredadores.

Esta especie, como ocurre con el hombre, posee sus ojos en el frente de la cabeza, por lo que ostenta una percepción afinada de las distancias.  

Dado que cuenta con numerosas células fotosensibles y pupilas de gran abertura de ángulos, puede distinguir objetos aun en situaciones de luz extremadamente tenue.

La lechuza de las vizcacheras instala su nido a partir del mes de septiembre en cuevas que, patas y pico mediante, construye en terrenos sedimentarios donde coloca hasta 6 huevos blancos.

Usualmente, también es común que ocupe excavaciones hechas por vizcachas o peludos. Las cuevas de estas aves cuentan con bocas de hasta 20 centímetros –profundidad de 2 metros–, y en su interior presentan divisiones que la especie utiliza como cámaras de incubación.

Desde el momento de la puesta de huevos hasta el nacimiento de las crías, que ocurre casi un mes después, machos y hembras se turnan para alejar a cualquier animal que intente penetrar en la guarida. El macho es quien se encarga de la alimentación de pareja y polluelos, la cual concreta a través de sucesivos vuelos en busca de lombrices, insectos y gusanos.

Fuera de este aspecto, la lechuza de las vizcacheras suele pasar el día posada en postes y alambrados desde los que monitorea a su alrededor en busca de las especies que conforman su dieta: escarabajos, langostas, ratones y ratas, escorpiones, murciélagos, e incluso culebras. Esta variedad ejerce la actividad de caza a lo largo del día, y tiene en las garras a su principal arma de ataque.

Dichas aves viven alrededor de 9 años en la naturaleza y más de 10 en cautiverio. A menudo son atropelladas al cruzar las rutas, y tienen muchos enemigos naturales: otros búhos, halcones, zorrinos, hurones, armadillos, serpientes, gatos y hasta perros domésticos.

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