REGIONES

Región - Litoral

T

ierra bañada por ríos, impregnada de vida por cauces que buscan el mar. Agua vital, modeladora de una región argentina que transpira naturaleza. Siempre impetuosa y bulliciosa en las Cataras del Iguazú, pero también mansa y brillante en los Esteros del Iberá. Trazando caracoles en el Río Uruguay o garabateando islas en el Delta del Río Paraná.

Gracias al agua el Litoral Argentino es un gigantesco timbó que en Misiones emerge del techo de la selva y pretende golpear las puertas del cielo. O un mate amigo, infusión ancestral y valioso regalo de la tierra roja.

En Formosa, el Litoral es un yacaré secándose al sol en las orillas del Río Pilcomayo, seguido muy de cerca por un coatí y un mono carayá. O un dorado y un pacú corriendo una carrera en el Río Bermejo. Es también un sapucay bien correntino, que en el Parque Nacional Mburucuyá invita a compartir y bailar al compás del alegre chamamé de la biodiversidad.

En el Chaco adopta la forma de un heroico quebracho colorado que quiere seguir siendo refugio de algunos animales en peligro de extinción, tales como el yaguareté o el oso hormiguero. Bien amarrado al suelo gracias a sus raíces profundas, y con cientos de pájaros que lo alientan, intenta no claudicar ante el desmonte. Repite que no nació para ser listón de madera.

Por si fuera poco en la provincia de Entre Ríos se convierte en postales. En algunas aparecen palmares de yatay sobre un cielo de fondo color naranja atardecer. En Santa Fe una víbora yarará y un lobito de río no desentonan y se peinan para la foto.

El Litoral transpira naturaleza por cada uno de los poros de su piel. 

Allí se mixturan los sueños verdes de un irupé, con los alaridos de un chajá y el paso de una canoa río abajo. Para bien o mal esa interacción ha sido así desde tiempos lejanos. Más de 1500 años atrás un pueblo canoero de la denominada cultura aborigen Goya- Malabrigo dejó de ser barranca para convertirse en río. A bordo a de una canoa de timbó, y muchas veces remontando contra la corriente.

Los guaraníes a pesar del paso de los años aún transitan el Paraná con la esperanza de dar con la Tierra sin mal. Un lugar en donde los cultivos crecen solos, abundan alimentos y no existen enfermedades ni muertes. Según su sabiduría popular allí todo es armonía y felicidad.

“El hombre es tierra moldeada que tiene por su sangre el cobre, el manganeso, el silicio. Contiene todos los elementos de la naturaleza. Es un pedazo de tierra con pies y ojos que andan el paisaje”, sintetizó Ramón Ayala, gran cantautor del Litoral. Según una leyenda guaraní, la hermosa Morotí y el aguerrido Pitá fueron transmutados en inseparables pétalos blancos y rojos de una flor de Irupé.

En la química de la vida el Litoral Argentino ha logrado una de las máximas expresiones. Increíble diversidad de flora y fauna en un medio ambiente siempre dinámico, siempre atento a lo que le transmite el agua. Pero cuidado que no es solo eso. Cada latido del Litoral es también leyenda, canción, o naturaleza hecha carne según Ayala. Y todo por algunos ríos que buscan el mar.

Autor: Fernando Fuentes

CONTENIDOS RELACIONADOS

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: