TIBURONES EN LA ARGENTINA

Autores: Pablo Saccone, María Valentina Villar

Revisión: Rubén Quintana

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Los peces con esqueleto cartilaginoso, llamados condrictios, comprenden a los tiburones, las rayas y las quimeras, los cuales aparecieron hace más de 450 millones de años. Esto es, mucho antes de que los primeros vertebrados se arrastraran sobre la tierra firme. Las evidencias de los condrictios aparecen por primera vez en el registro fósil a finales del Silúrico (450 a 420 millones de años antes del presente) con el hallazgo de escamas fósiles aisladas (el esqueleto cartilaginoso no se fosiliza). Son probablemente los peces más exitosos de la historia natural, dado que han sobrevivido a los períodos de extinciones en masa que tuvieron lugar desde su aparición.

¡Cartilaginosamente bellos!

Las especies actuales de peces cartilaginosos pueden ser divididas en dos grupos: los que fusionaron su mandíbula con el cráneo (llamados holocéfalos). Entre éstos se encuentran las quimeras y los peces gallo. El segundo grupo se compone de los que poseen branquias aplanadas (llamados comúnmente elasmobranquios) como los tiburones y las rayas. Este tipo de esqueleto les permite ser más livianos que los peces que tienen esqueleto óseo, lo cual mejora su desplazamiento en el agua.

Estos peces son poiquilotermos (de “sangre fría”) como los peces óseos, o sea, son organismos cuya temperatura corporal varía según cambia la del ambiente. No poseen vejiga natatoria y debido a esto deben nadar constantemente ya que si no lo hacen se hunden. Además, su gran hígado, pesado y aceitoso, ayuda también a mantener su flotabilidad. Existen más de 360 especies de tiburones en el mundo, de las cuales solo unos pocos pueden vivir tanto en agua salada como dulce. Un ejemplo de ello es el Carcharhinus leucas (Tiburón toro) que remonta los estuarios para alcanzar aguas dulces, razón por la cual presentan adaptaciones para soportar los cambios en la salinidad; en Sudamérica puede encontrarse río adentro en el Amazonas llegando hasta el norte de Bolivia. Otro ejemplo es el tiburón lanza, Glyphis Glyphis, que se encuentra en las aguas tropicales del Océano Pacífico occidental. Esta especie poco conocida suele encontrarse en Malasia, Nueva Guinea y Australia.

El tiburón posee un sentido del olfato extremadamente desarrollado por lo que es capaz de percibir a sus presas a varios metros de distancia y hasta sentir su movimiento gracias a su también desarrollado sentido auditivo. 

No tan malo como el de la película

La mayoría de la gente piensa a los tiburones como terribles depredadores, pero las estadísticas muestran que realmente existen muy pocos ataques a humanos; deberíamos tener en cuenta que la posibilidad de morir de gripe es de 1 entre 63 y de morir de una caída es de 1 entre 218, mientras que las de muerte por ataque de tiburón son de 1 entre 3.700.000. Por eso se debe tener en cuenta que si bien los ataques de tiburones a humanos existen, es más la mala fama que el hombre ha creado en torno a su figura que lo que verdaderamente ocurre en la realidad. Tenemos que tener en cuenta que hay especies carnívoras que nunca atacan a los humanos y que tanto el tiburón ballena, el de mayor tamaño, como el tiburón peregrino, que habita nuestras aguas, se alimentan de plancton.

El rey de las aguas

Si nos tenemos que remontar a la palabra tiburón, debemos tener en cuenta que existen muchos supuestos de la raíz de donde proviene la palabra. Una de ellas asevera que es de origen taíno (los antiguos habitantes de la isla española en el Caribe o sea, lo que hoy es Haití y República Dominicana). En el libro “Cristóbal Colón y los Taínos” se señala que el vocablo “tiburón” está dentro del grupo de palabras del tronco lingüístico arahuaco-caribe que fueron tempranamente incorporadas al castellano.
Según estudios de culturas y lenguas amerindias el origen es incierto, pero en 1519 se toma este término que proviene del tupí-guaraní, derivado de la palabra uperú (o iperú), al que le agregaron “t” que significa “El” dando por resultado el término T-uperú y con el tiempo los portugueses lo derivaron en la palabra tubarao que derivó en el castellano en Tiburón. Otro dicen que esta palabra proviene del caribe en donde ti quiere decir (tierra) y burón quiere decir (pez).
Antiguamente los españoles lo llamaban “jaquetón” (aumentativo de jaque que significa “amenaza”; hoy relegado al mundo del ajedrez). Muchos pueblos de la antigüedad, como los aborígenes estadounidenses y las tribus de la Polinesia, consideraban al tiburón como un animal relacionado con la supervivencia, la protección para ellos y sus embarcaciones y como símbolo de liderazgo y de dominio. En Nueva Zelanda la figura de este pez es tradicionalmente considerada por los Maoríes como el ser más importante de los océanos, razón por la cual lo denominan “el rey de las aguas.”

Los sorprendentes tiburones

 

Majestuoso depredador que se encuentra al tope de la cadena alimentaria marina y posee un sentido del olfato extremadamente desarrollado por lo que es capaz de percibir a sus presas a varios metros de distancia, lo que le facilita la caza. También su sentido del oído se encuentra muy desarrollado ya que son capaces de detectar cambios de presión en el agua, así como movimientos de otros animales a grandes distancias. Esto es gracias a la presencia en la cabeza de unos órganos llamados ampollas de Lorenzini (los que tienen un electrorreceptor con pelos sensitivos que se conectan con las fibras nerviosas) que los ayudan a encontrar sus presas utilizando campos electromagnéticos.

 

Como todos los peces, no poseen párpados. Sus ojos son muy sensibles ya que les permiten ver en condiciones de muy poca luz.

 

Los dientes de los tiburones presentan diferentes formas: en algunas especies tienen forma de punzón y en otras son triangulares. Sus bordes son, a menudo, aserrados lo que les facilitan cortar, desgarrar o despedazar a su presa. Poseen 4 hileras de dientes, los cuales se caracterizan por no poseer raíces. Por esta razón se encuentran incrustados en las encías y no directamente en la mandíbula, por lo que se desprenden o  rompen con facilidad, siendo reemplazados por otros de las filas posteriores.

 

Su piel está perfectamente adaptada a su condición de vida ya que es flexible y a la vez muy resistente. Esto se debe a que contienen unas escamas llamadas dentículos que minimizan el rozamiento y la viscosidad del medio acuático, haciendo que el escualo nade con gran facilidad, rapidez y de manera silenciosa. Por esta razón, los grandes equipos de natación copiaron el particular diseño de su piel en los trajes de competición pudiendo romper así varios records mundiales.

 

Poseen fecundación interna, los machos poseen una modificación en las aletas pélvicas llamadas claspers, que utilizan para canalizar el semen durante el apareamiento. Las hembras desarrollan variados métodos de reproducción que van desde las formas ovíparas donde ponen huevos grandes y bien protegidos, hasta las especies vivíparas que dan a luz a las crías vivas que se han nutrido a través de una placenta de manera análoga a la humana.

 

Sus estrategias de vida recuerdan más a los mamíferos que a los propios peces, presentando una gran longevidad y un lento crecimiento. Tienen una madurez tardía, una fecundidad baja y un extenso periodo de gestación donde el número de crías es pequeño.

 

Todas estas características hacen que los tiburones sean muy vulnerables, disminuyendo rápidamente el número de sus poblaciones en aquellos sitios en donde estén sometidos a una sobrepesca u otros tipos de impactos humanos. Desafortunadamente, en la actualidad existen varias especies en peligro de extinción debido a la pesca en sus distintas modalidades (comercial,  deportiva o recreativa). Existe un gran negocio que mantiene una alta tasa de captura de tiburones para distintos fines como la elaboración de medicinas para el tratamiento de la artritis y de otras enfermedades derivadas de los cartílagos o con fines alimenticios como la sopa de aleta de tiburón. Muchos mueren también atrapados en redes de pesca y en aquellas que se colocan en zonas de playas para proteger a los bañistas.

Conociendo a los nuestros

 

A lo largo de la costa Argentina se distribuyen 82 especies de condrictios, de los cuales 37 son tiburones. Existen dos grandes grupos: los que habitan en la costa patagónica (todos de aguas templado-frías, frías y profundas) y los de la costa bonaerense, de aguas templado-cálidas. Del total de tiburones presentes en nuestras costas, el 55%  habita en zonas costeras o de la plataforma continental. A continuación se detallan las especies nativas más estudiadas que habitan nuestro mar:
Cazón (Galeorhinus galeus)

Es el tiburón más explotado por la actividad pesquera en todo el mundo. Llamado también tiburón vitamínico porque es el que más cantidad de vitamina A tiene en su hígado. Pesa entre 18 y 20 Kg y su talla máxima alcanza el metro y medio. Es de color gris plomizo uniforme, aclarándose en los costados y terminando en un vientre blanco. Es una especie longeva, ya que se han registrado ejemplares de 40 años de edad. Aparentemente realizaría migraciones con fines reproductivos entre abril y noviembre, desplazándose desde el sur de Brasil hasta el sur de la Patagonia para luego parir en el verano. La madurez sexual en los machos es a los 13 años y en las hembras a los 18 años. Es una especie vivípara lecitotrófica en la cual los embriones se alimentan exclusivamente de vitelo. La gestación ocurre cada tres años, con una duración de unos doce meses. Para esta especie, el número máximo de embriones observados fue de 41. Éstos son retenidos en el oviducto hasta completarse el desarrollo. La producción anual de crías por hembra, es entre 10 y 15. Se lo pesca en forma comercial por ser un sustituto del bacalao, siendo su carne muy utilizada en la cocina. Por esto se lo considera en alto riesgo de extinción a mediano plazo ya que es muy vulnerable al impacto humano.

Escalandrún (Carcharias taurus)

Es el más grande de nuestras aguas ya que supera los 2 m de longitud y puede pesar hasta 180 kg. Algunos lo llaman Tiburón Chancho y en Uruguay se conoce como “Sarda”. Es de color gris con reflejos verdes y amarillos y con su vientre de color blanco. Es un pez que se desplaza a cierta profundidad, cerca del fondo (epipelágico). Para mantener su flotabilidad, traga aire en la superficie y lo mantiene en el estómago. Pasa el invierno en las costas del sur de  Brasil y llega a las costas argentinas en primavera y verano, donde se aparea. Comienza a reproducirse a los 8 años y da a luz a 2 crías después de un período de gestación de 9 a 12 meses. Son vivíparos y los embriones se alimentan inicialmente de vitelo y luego de óvulos de la madre. Posteriormente la cría más grande come a sus hermanos de menor tamaño (hecho que se denomina adelfofagia o canibalismo intrauterino, que es una clase de Matrotrofía, donde la madre transfiere material nutritivo a los embriones en desarrollo posterior a la fecundación). Es el tiburón con mayor riesgo de extinción en nuestro país.

Bacota (Carcharhinus brachyurus)

De gran velocidad y fuerza, este tiburón es llamado también “hocico corto”. El cuerpo es robusto aunque elegante, de color marrón ceniza con destellos a veces azulados, las aletas son del mismo color, aclarándose hasta hacerse blanco en la zona ventral. Su tamaño puede llegar a los 2,5 m de longitud con un peso de 150 kg. Se cree que pasa el invierno cerca del sur de Brasil, alejado de las costas, y llega a Mar del Plata y Necochea en primavera, para luego, en diciembre, alcanzar la bahía de San Blas para aparearse. Esta especie vive hasta los 40 años y comienza a reproducirse a los 22. Tiene camadas con un promedio de 18 crías cada 2 años. Son vivíparos placentarios ya que la nutrición es a través de vasos sanguíneos de una placenta similar a la del cordón umbilical que conecta las paredes del saco vitelino y el epitelio del útero. Su población se encuentra amenazada.

Gatopardo (Notorynchus cepedianus)

Gran depredador que habita aguas templadas y frías desde Brasil hasta el Estrecho de Magallanes. También es llamado tiburón moteado y pintarroja en los casos de ejemplares de menor tamaño. De color gris claro, con manchas oscuras y redondeadas, con el vientre de color casi blanco. La talla de los adultos puede alcanzar hasta los 3 m de longitud. De carácter muy agresivo, es una especie vivípara lecitotrófica. Su período de gestación es de 12 meses y su tasa de fecundidad es la más alta entre todos los tiburones. Las crías nacen en verano. Es una especie muy vulnerable al impacto humano.

Gatuzo (Mustelus schmitti

Es una de las especies más pequeñas de tiburones, de aspecto similar al del cazón. Habita desde Río de Janeiro hasta la Patagonia. Su color es gris plomizo iridiscente uniforme aunque más oscuro en el dorso y salpicado de pequeños puntos blancos. El ciclo reproductivo es anual. En los meses de noviembre a diciembre las hembras tienen cría y posteriormente son fecundadas y recomienzan la gestación, cuya duración es de diez meses. Es vivíparo matrotrófico y presenta la peculiaridad de que los ovocitos fecundados son envueltos por una membrana proteica individual. El saco vitelino es consumido antes de la mitad de la gestación. Pueden liberar entre 2 y 13 embriones. Fue declarado por la UICN en peligro crítico de extinción.

¿Cómo continuar?

Ya sabemos que los tiburones son grandes predadores y que ocupan el nivel máximo de la cadena alimentaria, pero debido a que su crecimiento es lento, su tiempo de gestación es muy largo y su tasa de fecundidad es muy baja, son muy vulnerables a la pesca comercial y deportiva. Por esta razón que deberían encarase planes de conservación a corto plazo. Dentro de ellas se deberían encarar acciones de educación y concientización a fin de modificar la relación entre los humanos y los tiburones de manera que sus poblaciones puedan recuperarse lentamente.

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